El gran Arquitecto de la llanura

Villa Epecuén, Carhué

Villa Epecuén, Carhué

(El siguiente texto forma parte del detrás de escena de la filmación del documental “Salamone Superstar” y fue publicado originalmente en Mayo de 2012).

DIA 3

Estaba profundamente dormido, seguramente soñando con Salamone, pero de pronto sonó la alarma de mi celular, y me desperté. Del sueño me olvidé, de lo que si me acordaba es que debía levantarme y preparar rápidamente todo el equipo, hay que iniciar el último día del recorrido. Hoy dejaremos Salliqueló y abordaremos el micro para ir a Carhué, donde Salamone realizó la Municipalidad y el matadero.
Iniciando el viaje, la ruta nos muestra una mezcla de llanura, grandes concentraciones de ganado, y algún espejo de agua a lo lejos, el transcurso de los kilómetros muestran un paisaje monótono y repetitivo, por momentos parece el fondo de un dibujo de Hanna-Barbera, pero de pronto aparece el terraplén, y todo cobra más sentido.
Durante la crónica del día 1 hablé de las lagunas y las inundaciones, es el momento de retomar este tema.
Las mismas lagunas que caracterizan esta zona y resultan uno de sus mayores atractivos turísticos, también son las artífices de inundaciones y catástrofes naturales como la que sucedió a mediados de la década de 1980.

A pocos kilómetros de la ciudad de Carhué, se levantaba la Villa Lago Epecuén, una localidad con una gran infraestructura turística que tuvo sus años de esplendor debido a las propiedades curativas que le atribuían a misma laguna.
A finales de 1985 debido al gran caudal de lluvias y el poco mantenimiento de las obras de contención, la Villa quedó completamente inundada, sus 2000 habitantes debieron evacuar el lugar dejando sus viviendas y fuentes de trabajo.

Hoy casi 30 años después el agua bajó, y los turistas pueden transitar por la zona del desastre, sin embargo sus habitantes no pudieron volver y la ciudad quedó completamente deshabitada.
La lluvia de los últimos días hizo que la zona sea difícil de transitar, el micro toma la única ruta de tierra que llega hasta la Villa Epecuén. Mientras atravesamos el maltrecho camino, a nuestra izquierda a casi un kilometro de distancia podemos apreciar la silueta del matadero, el cual se encuentra a medio camino entre la ciudad de Carhué y la Villa Epecuén. En pocos minutos llegaremos a la Villa, mi expectativa es muy grande, sin embargo, una terrible noticia me golpea. Debido al mal estado del camino que conduce al matadero, el micro no podrá llegar hasta ahí, o sea que no lo podremos visitar. Luego de la recorrida por la Villa inhabitada, iríamos a conocer la Municipalidad de Carhué.
Sin embargo esto no podía quedar así! había llegado muy lejos para irme sin conocer el matadero, si el micro no podía llegar hasta el lugar lo haría caminando! Así que le conté mi idea a algunos miembros del grupo y quedamos en que me reencontraría con ellos dentro de hora y media en la Municipalidad de Carhué.

Inicié el camino, a la vez que tomaba las únicas imágenes de la Villa Epecuén, si bien, mi decisión de ir al matadero implicaba no recorrer la Villa, sabía que la prioridad aquí era Salamone.

Luego de casi un kilometro de caminata veloz y con la cámara en la mano, una camioneta pasó al lado mío, redujo la velocidad y sus ocupantes me preguntaron si iba al matadero, y si quería que me lleven? Fue como si hubiesen leído mi mente! y eso que no estaba haciendo dedo.

El silencio profundo que reinaba en la zona, contrastaba con la excéntrica pero a la vez maravillosa música clásica que sonaba dentro del vehículo, sus ocupantes Lud y Grace resultaron ser fotógrafos, que a igual que yo estaban tras los pasos de Salamone.
Mientras recorremos el par de kilómetros que nos separan del matadero, me cuentan acerca de las obras que han visitado en estos días, aprovecho para recomendarles que vayan a Guaminí.
Los últimos 300 metros se encuentran realmente difíciles de transitar, sin duda las lluvias hacer que pocos vehículos puedan acceder a la zona.
Finalmente llegamos, en el lugar hay al menos 6 personas más realizando fotos. El edificio se encuentra en un estado de deterioro avanzado, debo caminar sobre varios montículos de escombros para acercarme a su interior, el cual se encuentra muy abandonado y casi no conserva elementos originales.
Sin embargo el contrapunto lo marca la torre y la palabra MATADERO, las cuales se encuentran en un estado casi perfecto, gracias a haber podido escapar de la inundación.

El edificio es “fotogénico” desde casi cualquier ángulo, es llamativo como cada lado nos cuenta una historia diferente.

Desde el frente, el marco formado por los arboles simil-petrificados, nos regala la típica y fantasmagórica postal del matadero.

Llevo conmigo un par de imágenes de este antes de la inundación, así logro ubicar la entrada original en forma de arco que tenía el predio, la cual aún se encuentra en el mismo lugar, pero como era de esperarse, totalmente destruida.

Ya es hora de partir, me despido de Lud y Grace, les agradezco por su gentileza y les dejo mis datos para que nos contactemos.

Viene ahora el 2do tramo del recorrido, o sea del matadero a la Municipalidad, el cual en principio estimaba que era de solo 3 km (sin embargo en la realidad eran 5 km).
Durante la caminata aprovecho para registrar elementos interesantes que van apareciendo.

No llevo ningún mapa encima, por lo tanto me guío gracias a la torre de la municipalidad, a pesar de que dicha torre es la más alta de todas las que realizó Salamone, en un momento dado la perdí de vista, esta confusión me llevó a girar para el lado equivocado y mis 3 km originales terminaron siendo 8.

Finalmente (en estado exhausto) llegué al edificio, afortunadamente veo a un par de miembros del contingente, esto quiere decir que (increíblemente) todo salió bien, ahora si, más tranquilo, me tomo el tiempo para filmar el edificio.

Ya en su interior voy al primer piso, donde se encuentra el resto de la gente, para mi sorpresa están todos distendidos almorzando en el edificio de Salamone! un lujo! Mientras dejo mis equipos y agarro una empanada, varios Salamónicos se acercan para preguntarme sobre mi expedición al matadero.

Los últimos minutos en Carhué son de una profunda tranquilidad, me invade la idea de seguir recorriendo la ciudad, sin embargo ya no hay tiempo.

La tarde tiene una luz extraña, casi amarillenta, sobre el micro lentamente vamos alejándonos de la Municipalidad, veo las pintorescas casas y comercios que pasan mientras pienso que en algún momento volveré hacia esta zona y reviviré la experiencia de estos 3 magníficos días.

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